Las apendicitis agudas representan hoy en día en torno al 11% de las urgencias en la población infantil y una de las razones de mayor preocupación por parte de los padres. La apendicitis es la inflamación del apéndice,  un órgano formado por tejido intestinal, de pequeño tamaño y forma alargada de saco, situado en la unión entre el intestino delgado y el intestino grueso. Su función se desconoce y  se localiza en la parte inferior derecha del abdomen.

Esta complicación se produce por una obstrucción de la luz del órgano debido a una acumulación de comida, heces u otras causas como un tumor, una enfermedad intestinal o un cuerpo extraño. Dicha obstrucción favorece un crecimiento bacteriano y, por tanto, una infección. Con la inflamación, la vascularización  se ve afectada lo cual puede llegar a provocar que el apéndice se gangrene y se perfore, provocando una infección abdominal generalizada denominada peritonitis.

Por lo general, suele ser tratada mediante la extirpación quirúrgica del apéndice -la denominada ‘apendicectomía’-. Sin embargo, en los últimos años, los estudios científicos han cuestionado esta forma de actuación más agresiva a favor del uso de antibióticos. Así lo señaló en su día un estudio llevado a cabo por investigadores del Nationwide Children’s Hospital de Columbus (EE.UU.), en el que se destacaba que la apendicectomía no siempre se presenta como la opción más indicada. Por lo menos en las apendicitis no complicadas, en las que el tratamiento con antibióticos resulta igualmente eficaz y, además, se asocia con menos efectos secundarios.

Ahora, un nuevo estudio, publicado en Pediatrics y realizado por investigadores de la Universidad de Southampton en Reino Unido, vuelve a poner en tela de juicio la intervención quirúrgica ante este problema pediátrico tan frecuente.

El ‘gold estándar’ de la apendicitis es la apendicectomía.  Nigel Hall,  profesor asociado de cirugía pediátrica en Southampton y autor principal del estudio evaluó junto a sus colegas las pruebas publicadas de los últimos 10 años en estudios de niños que recibieron tratamiento no quirúrgico, es decir, antibióticos, como una alternativa a la apendicectomía.

cirugia

Diez estudios que abarcaron un total de 413 niños cumplieron los criterios de evaluación. Ninguno de ellos informó problemas de seguridad o eventos adversos específicos. La revisión también encontró que la apendicitis recurría en el 14% de los casos después del tratamiento no quirúrgico.  “Nuestra revisión muestra que los antibióticos podrían ser un método de tratamiento alternativo para los niños”, ha señalado el profesor Hall.

Sin embargo,  también aluden a que se necesita una investigación más profunda -en forma de grandes ensayos aleatorios- para evaluar los resultados clínicos a largo plazo y la rentabilidad de los antibióticos versus cirugía para el tratamiento de la apendicitis en niños.

Estudio pionero ya en marcha
El equipo de Southampton, junto a equipos de varios hospitales de Reino Unido, ya están llevando a cabo un estudio de un año de duración para corroborar sus resultados..

El punto del ensayo inicial es ver cuántos pacientes y sus familias están dispuestos a participar en tal estudio, y cómo es la recuperación de los pacientes asignados a uno u otro tratamiento. “Esto nos dará una indicación de cuántos niños podemos ser capaces de reclutar en un futuro ensayo más amplio y cómo los resultados del tratamiento no operatorio se comparan con una operación”, explica el profesor Hall.

Desde nuestro equipo damos la bienvenida a este tipo de trabajos que nos orientan hacia fórmulas menos invasivas para tratar a nuestros pacientes.