Las cifras, de nuevo, revelan una realidad anunciada, pero que hemos preferido dejar que pase desapercibida, sin actuar sin aconsejar. Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en ‘Economics and Human Biology’ constata que la obesidad infantil ‘se hereda en entre un 35% y 40% de los padres.

madre obesidad

El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Sussex (Reino Unido) utilizó datos de la estatura y el peso de 100.000 niños, así como de sus padres, residentes en seis países distintos: Reino Unido, EEUU, China, Indonesia, España y México.

Los investigadores descubrieron que la transmisión intergeneracional del IMC (Índice de Masa Corporal) es aproximadamente constante en alrededor del  0,2 por parte del padre. Es decir, que el IMC de cada niño es, en promedio, un 20% debido a la madre y otro 20%, al padre.

El patrón de resultados, detalla el profesor Peter Dolton, de la Universidad de Sussex y autor principal de la investigación, es notablemente uniforme en todos los países, independientemente de su nivel de desarrollo económico, grado de industrialización o tipo de economía. El profesor Dolton dice: “Nuestra evidencia proviene de los datos de todo el mundo con patrones muy diversos de nutrición y obesidad, también de una de las poblaciones con más obesidad (EEUU) y de dos de los países menos obesos del mundo (China e Indonesia)”.

“Esto otorga una importante y rara visión de cómo la obesidad se transmite a través de generaciones, tanto en países desarrollados como en desarrollo. Encontramos que el proceso de transmisión intergeneracional es el mismo en todos los países”.

El estudio también muestra cómo el efecto del IMC de los padres en el de sus hijos y cómo éste se traduce finalmente en el IMC del menor. En todas las poblaciones estudiadas, encontraron que el “efecto familiar” era más bajo para los niños más delgados y más alto para los niños más obesos.

Para el niño más delgado, su IMC es del 10% debido a su madre y el 10% por su padre. Para el menor de más peso esta transmisión es más cercana al 30% debido a cada progenitor.

El profesor Dolton dice: “Esto demuestra que los hijos de padres obesos son mucho más propensos a padecer la enfermedad cuando crecen (el efecto de los padres es más del doble para los niños más obesos que para los niños más delgados). Estos hallazgos tienen consecuencias de largo alcance para la salud de los niños de todo el mundo y deberían provocar una meditación de cómo la obesidad es el resultado de factores familiares y de nuestra herencia genética, en lugar de dar más valor a los factores ambientales”.

Con estos datos en la mano, es oportuno que los profesionales pongamos en conocimiento a los padres y a sus hijos, la necesidad de consultar precozmente con especialistas que pueden ayudar a atajar la obesidad y el sobrepeso en las familias que está instaurada. En nuestro centro estamos dispuestos a aconsejar y orientar a todos los pacientes que deseen buscar alternativas para lograr una vida más plena y saludable