La mayoría de la población ha oído hablar en alguna ocasión de la palabra ‘úlcera’ o ‘úlcera péptica’. Se trata de una enfermedad, de origen multifactorial, pero que origina una lesión localizada, generalmente, en la mucosa del estómago o del duodeno.

Insidiosas, dolorosas, debilitantes y muy frecuentes (afecta al 10% de la población en algún periodo de la vida), los especialistas reconocen que no hay una única causa que las provoque, aunque los avances científicos han podido dar con el factor clave más relevante: una bacteria conocida como Helicobacter pylori (H. pylori). Este hallazgo ha supuesto un punto y aparte en el tratamiento de esta patología y por extensión en la prevención de tumores digestivos.
Incidencia de la úlcera péptica

Hasta el siglo pasado, la úlcera gástrica, que afecta a la mucosa que recubre el estómago era la forma más común de úlcera péptica. Sin embargo, en la actualidad su incidencia anual es muy inferior a la de la úlcera duodenal (que afecta a la mucosa del intestino, la primera parte del intestino delgado), oscilando en entre el 0.04% y el 2.4% En Europa y en EEUU, por ejemplo, las cifras hablan de que ocasiona la mitad de casos que la úlcera duodenal, mientras que aún en Japón es 5-10 veces más frecuentes.

Factores de riesgo de la úlcera péptica

La edad se ha presentado siempre como un factor de riesgo para su desarrollo. Sin embargo, raras veces se presenta antes de los 40 años de edad y su máximo pico de incidencia se sitúa entre los 55 y 65 años, con una afectación similar en ambos sexos.

Actualmente, los expertos coinciden en afirmar que una úlcera es el resultado final de un desequilibrio entre los fluidos digestivos en el estómago y el duodeno. La mayoría de ellas, como ya hemos explicado anteriormente, están causadas por una infección por H. pylori. De hecho, la infección por H.pylori se observa en el 80-90% de las que se originan en el duodeno  y en el 70-90%, de las gástricas. Si se erradica la bacteria (posibilidad real gracias a los antibióticos desarrollados que han demostrado su eficacia), sólo entre el 10% y el 20% de los pacientes presentan recurrencia, en comparación con el 70% de recurrencia en los pacientes tratados únicamente con inhibidores del ácido.

Otros factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de padecerla son:

-El uso de analgésicos llamados medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina, naproxeno o  ibuprofeno. Pese a que este tipo de medicamentos suelen darse en conjunción con protectores (ejemplo, omeprazol), o con medidas de seguridad como el  recubierto de la aspirina, hasta ahora se sigue asociando el desarrollo de la patología con el uso de los medicamentos mencionados.

Exceso de producción de ácido a partir de los gastrinomas, tumores de las células productoras de ácido del estómago que hace que éstas aumenten la producción de ácido (observados en el síndrome de Zollinger-Ellison)
-Consumo excesivo de alcohol y regular
Fumar. El tabaquismo altera la cicatrización de la úlcera y favorece su recurrencia. Se correlaciona directamente con el número de cigarrillos fumados al día.
Radiación en la zona, como es el caso de pacientes oncológicos que han tenido que someterse a tratamientos de radioterapia en la zona abdominal.

– Estar infectado con la bacteria H. pylori
-Tener antecedentes familiares
-Padecer otras enfermedades que afectan al hígado, riñón, o, incluso, patología  pulmonar

Síntomas de la úlcera péptica

Pese a que este trastorno puede en un principio pasar inadvertido, hay que estar alerta a las siguientes señales:

Dolor abdominal, uno de los síntomas más frecuentes. Se localiza en la boca del estómago –epigastrio-, y suele describirse como ardor, dolor corrosivo o sensación de hambre dolorosa. Más de la mitad de los pacientes refieren dolor nocturno. Incluso sensación de hambre que cursa con dolor al comer.

Estas molestias no siguen un patrón uniforme. En las duodenales, en cambio, el dolor es más uniforme, y se alivia con la comida, volviendo a aparecer a las 2-3 horas de transcurrida la misma.

-Hinchazón de estómago o distensión
– Acidez
-Náuseas o vómitos

En los casos severos, los síntomas pueden incluir:
-Heces oscuras o negras (debido a un posible sangrado)
-Vómitos de sangre (que puede verse como “posos de café”)
-Pérdida de peso
-Dolor intenso en la segunda mitad de abdomen superior

¿Tener una úlcera péptica es grave?

Aunque a menudo se curan por sí solas, no se debe ignorar sus señales de advertencia. Si no se tratan adecuadamente y de forma precoz, pueden dar lugar a graves problemas de salud, entre los que se incluyen:

-Hemorragia interna
– Perforación (agujero a través de la pared del estómago)